Qué mide, por qué cambia y cómo nos afecta
“Subió el Riesgo País”. “El Riesgo País volvió a bajar”. “Argentina perforó los 500 puntos”.
Es una variable que aparece constantemente en los diarios, en las redes sociales y en las noticias. Incluso sin conocer exactamente cómo se calcula, probablemente ya tengamos una idea de que cuando el Riesgo País sube, algo no está funcionando del todo bien.
Pero ¿qué hay detrás de ese número? ¿Qué mide, por qué cambia y por qué importa tanto para empresas, inversores y para la economía en general?
En este artículo de Balanz Academy te lo explicamos de manera sencilla.
Empecemos por lo básico
Cuando un Estado necesita financiarse, puede pedir dinero prestado emitiendo deuda en forma de bonos. Quien presta ese dinero, el comprador del bono, quiere saber qué posibilidades hay de que se lo devuelvan.
Para evaluar ese riesgo, los inversores tienen en cuenta distintos factores: la situación de las cuentas públicas, el nivel de deuda, las reservas internacionales, la capacidad de generar dólares, la estabilidad de la economía y también el historial de cumplimiento de las obligaciones de deuda.
Todo esto influye a la hora de responder una pregunta clave:
¿Cuánto rendimiento tengo que exigir para prestarle dinero a este país?
Cuanto mayor sea el riesgo que percibo, mayor será el rendimiento que voy a exigir para prestarle mi dinero.
En el mercado de bonos, el rendimiento y el precio están inversamente relacionados: si quiero obtener un mayor rendimiento de un bono, estoy dispuesto a pagar menos por él.
Por eso, cuando aumenta el riesgo percibido sobre la capacidad de pago de la deuda de un país, los inversores están dispuestos a pagar menos por sus bonos. El precio baja y, como consecuencia, aumenta su rendimiento.
Esta relación es fundamental para entender el Riesgo País:
más riesgo percibido → menor precio de los bonos → mayor rendimiento → mayor Riesgo País.
¿Cómo se mide el Riesgo País?
Una de las referencias más utilizadas es el EMBI (Índice de Bonos de Mercados Emergentes), un índice elaborado por J.P. Morgan para medir el riesgo soberano de los países emergentes.
De manera simplificada, el Riesgo País representa el rendimiento adicional que los inversores exigen por comprar deuda de un determinado país frente a una referencia considerada libre de riesgo, como los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Por eso, el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos funciona como una referencia o punto de partida: un país con mayor riesgo debería ofrecer un rendimiento superior para compensar a los inversores por asumir ese riesgo.
Este diferencial se expresa en puntos básicos.
100 puntos básicos = 1 punto porcentual
Por ejemplo, imaginemos que un bono del Tesoro de Estados Unidos rinde 4% anual y una canasta comparable de bonos soberanos argentinos en dólares rinde, en promedio, 14%.
La diferencia es de aproximadamente 10 puntos porcentuales, es decir, 1.000 puntos básicos de Riesgo País.
La lógica detrás del indicador es sencilla: si para prestarle dinero a Argentina los inversores exigen un rendimiento mucho mayor que para prestarle dinero a Estados Unidos, el mercado está percibiendo un mayor riesgo en la deuda argentina.
¿Por qué sube o baja el Riesgo País?
El Riesgo País cambia cuando cambian las expectativas de los inversores sobre la capacidad y la voluntad de un país para cumplir con sus obligaciones de deuda.
Puede subir ante señales que aumenten la incertidumbre o generen dudas sobre la situación económica y financiera del país: un deterioro de las cuentas públicas, una caída de las reservas, dificultades para acceder al financiamiento, cambios en las condiciones internacionales o un aumento de la incertidumbre política, entre otros factores.
Por el contrario, puede bajar cuando mejora la percepción sobre la capacidad de pago del país, por ejemplo, ante una mejora de las cuentas públicas, una baja en la inflación, una mayor acumulación de reservas, mejores condiciones de financiamiento o una reducción de la incertidumbre.
Por eso, el Riesgo País no cambia solamente por lo que está pasando hoy, sino también por lo que los inversores esperan que pueda pasar en el futuro.
¿Un Riesgo País alto significa que el país está en crisis?
No necesariamente.
El Riesgo País es, ante todo, un indicador de la percepción del mercado sobre el riesgo de la deuda soberana.
Por eso puede cambiar rápidamente ante modificaciones en las expectativas: anuncios económicos, elecciones, cambios en la política fiscal o monetaria, evolución de las reservas, condiciones internacionales o movimientos generales de los mercados financieros.
Tampoco significa que todos los países con un Riesgo País elevado estén atravesando exactamente el mismo problema. Dos países pueden presentar niveles similares de Riesgo País con situaciones económicas completamente diferentes.
Por eso es importante no mirar el número de manera aislada.
¿Por qué es especialmente importante para Argentina?
Porque la historia nos pasa factura.
Argentina tiene un historial de dificultades a la hora de cumplir con sus compromisos de deuda. Esto hace que, muchas veces, no alcance solamente con una mejora en las variables macroeconómicas para que el mercado cambie rápidamente su percepción sobre el riesgo. La confianza lleva tiempo construirla.
Por eso, el Riesgo País ocupa un lugar tan importante en el análisis de nuestra la economía. A diferencia de lo que ocurre en muchos otros países, es un indicador que trascendió el ámbito de los mercados y forma parte de las noticias económicas y del lenguaje cotidiano
¿Y por qué me importa si yo no tengo bonos soberanos?
Esta es, quizás, la parte más importante para cualquier inversor o empresa.
El Riesgo País funciona como una referencia fundamental para el costo de financiamiento de los distintos actores de una economía, no solamente del Estado.
Cuando el Riesgo País es elevado, a las empresas también puede resultarles más caro financiarse en el mercado de capitales, por ejemplo, mediante la emisión de Obligaciones Negociables (ON).
¿Por qué?
Porque además del riesgo propio de la empresa, el inversor está asumiendo el riesgo asociado al país en el que opera.
Por eso, cuando mejora la percepción sobre el riesgo soberano, también pueden mejorar las condiciones de financiamiento para empresas y otros actores de la economía.
Pero el impacto no termina ahí.
Un Riesgo País elevado suele estar asociado a una menor confianza de los inversores y puede contribuir a encarecer el crédito, desalentar determinadas inversiones y generar presión sobre el mercado cambiario y las condiciones financieras en general.
Por eso, aunque nunca hayamos comprado un bono argentino, el Riesgo País puede terminar afectándonos de manera indirecta: a través del crédito, las tasas de interés, el tipo de cambio y el clima general de inversión.
Una última idea para llevarnos
La próxima vez que veas en las noticias que “subió el Riesgo País”, pensalo así:
El mercado está exigiendo una mayor compensación para asumir el riesgo de prestarle dinero a ese país.
El Riesgo País no nos dice por sí solo qué está pasando en una economía. Nos da una señal sobre cómo el mercado está valorando el riesgo de su deuda.
Entender esta relación nos permite leer mejor las noticias económicas y, sobre todo, comprender cómo variables que parecen lejanas, como el déficit fiscal, las reservas, la deuda o la confianza de los inversores, terminan impactando en los mercados y, directa o indirectamente, en nuestra economía cotidiana.