El próximo miércoles 28 de enero se llevará a cabo una nueva reunión de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), un evento seguido de cerca por los mercados financieros a nivel global debido a su impacto sobre la economía, las tasas de interés y los precios de los activos.
El Sistema de la Reserva Federal es el banco Central de los Estados Unidos y tiene como principales objetivos conducir la política monetaria, preservar la estabilidad financiera y supervisar el sistema bancario.
Se estructura se compone, principalmente, de la siguiente manera:
- Junta de Gobernadores: Siete miembros nombrados por el presidente para mandatos de 14 años, con sede en Washington D.C.
- 12 bancos de la Reserva Federal: Distritos regionales que actúan como bancos para los bancos comerciales en sus áreas.
- Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC): Decide la política monetaria, está integrado miembros de la Junta y algunos presidentes de bancos de la Reserva. El FOMC es el encargado de llevar a cabo las operaciones de política monetaria.
La Fed se reúne 8 veces al año espaciadas, aproximadamente 40 días entre ellas, para tomar decisiones sobre cuestiones como la inflación y el desempleo. Como herramienta principal tiene a la tasa de interés, el costo del financiamiento en los Estados Unidos. Esto significa que, si la Fed decide subir o bajar la tasa, generara un impacto en la economía y, por ende, en los mercados financieros.
¿Por qué es importante esta reunión?
En cada reunión, la Reserva Federal define:
- Si sube, baja o mantiene la tasa de interés.
- Su visión sobre inflación, empleo y crecimiento económico.
Actualmente, y desde mediados del 2024, la Fed ha ido bajando el nivel de tasas en la economía con el objetivo reactivar la actividad económica. Previamente, las tasas habían alcanzado un pico máximo del 5,50% en 2023 como respuesta a la alta tasa de inflación, consecuencia de haber mantenido los niveles de tasas cercanos al 0% durante el periodo de la pandemia del covid-19, donde la misma llegó al 9% a mediados del 2022. Para enfrentar dichas cifras, la Fed fue subiendo los niveles de tasas hasta llegar al 5,50%, comprometiendo así el nivel de actividad económica.
El desafío de la política monetaria
La Fed enfrenta un “trade-off” clásico: contener la inflación suele implicar una desaceleración de la actividad y un mayor riesgo de aumento de desempleo, mientras que sostener niveles elevados de empleo, podría llevar a una tasa de inflación más alta.
Por este motivo, la calibración de la tasa de interés resulta clave. En general, los ajustes se realizan en movimientos graduales de 25 puntos básicos (0,25%), buscando equilibrar estos objetivos sin generar disrupciones en la economía ni en los mercados.
¿Cómo afecta la decisión de la Fed en los mercados financieros?
Con tasas más bajas, los prestamos son más baratos y se genera un exceso de liquidez que se traduce en mayor consumo, y que podría trasladarse a los mercados de acciones, haciendo subir sus precios. A su vez, el dólar se debilita frente a otras monedas. Lo contrario ocurre cuando las tasas están altas.
Por ende, el mercado bursátil está atento a esta decisión. Pero los mercados no se mueven por los hechos en sí, sino que lo hacen por las expectativas. Entonces, no hay una relación lineal entre la decisión de la Fed y el comportamiento del mercado. No es tanto que tipo de decisión toma, sino cómo lo comunica.
Luego de que la Fed toma la decisión sobre la tasa, se brinda una conferencia en donde los miembros de la Junta de Gobernadores, generalmente su presidente Jerome Powell, exponen la visión de la Reserva Federal sobre la economía de los Estados Unidos para los próximos periodos. El mercado suele reaccionar con mayor volatilidad ante este discurso que a la decisión en sí, ya que existen expectativas acerca del rango de tasa que se alcanzaría.